Dentro de una semana todo volverá a la rutina...:
A los queridos exámenes de inglés los miércoles, a la compra matutina de ingredientes, a tomar cervecitas al acabar el servicio de cocina, a levantarme después de haberme acostado para terminar unos ejerrcicios que hay que entregar al día siguiente, a el descontrol de comidas...
Volver a utilizar los sabados y domingos por la mañana para estudiar y las tardes aprovecharlas al máximo, a alargar el despertador hasta que tenga que levantarme y hacer las cosas corriendo, a pensar decorados navideños para la clase y villancicos inventados, a las catas de vino y ginebras, a prepararme la comida del día a las 7 de la mañana...
Volver a preparar tartas y sorpresitas en los cumpleaños de las aguacateras, a cortar y limpiar kilos y kilos de lechuga de huerta, a pensar en nuevas y mejoradas recetas y a las cenas esporádicas con las compañeras los viernes por la noche en el Jonh.
Quizás no sea tan malo volver a la rutina...
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