Tarareo una canción recién levantada y lo hago
flojito, como si guardara para mí el más bello de los secretos...

Sonrío al espejo, a la dulzura que me invade por dentro, y me siento como una niña con zapatos nuevos.
He pasado la noche soñando con el momento de verte y ya ha llegado. Te veo y siento que llegas y me invades, que tu calor me moldea transformando mis esquinas en suaves curvas, que tu sonrisa convierte en discretas cosquillas todo lo negativo, que tus ojos me atrapan y me llevan a pasear por lo imposible...
Me pregunto en que momento me convertí adicta al espiral de tu ombligo y al
sabor de tu mirada...
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