Septiembre siempre me ha gustado, siempre ha sido uno de mis meses
favoritos, incluso más que Enero: empiezas un nuevo curso, tienes una
nueva oportunidad de empezar y hacer bien las cosas, vuelves a
reencontrarte con tus compis de clase... En Septiembre haces por fin los
exámenes que llevas todo el verano estudiando y te los
quitas de encima, se va el calor agobiante y ademas es la Oktoberfest en Valencia, empiezo las compras escolares y toca comprar una
carpeta y una agenda nuevas, empiezo la búsqueda de
subrayadores fluorescentes y bolígrafos negros de tinta líquida, los
que me gustan a mi, después terminarlos casi todos en los exámenes.
Empiezan las clases, empieza la época de coger autobuses a diario (aunque ahora que tengo moto...)
empieza a anochecer antes...También toca los papeleos de matriculación y convalidaciones y el alivio posterior, empiezan a aparecer botas y bufandas en los escaparates y por las mañanas empieza a apetecer ponerse una chaqueta. Empieza la cuenta atrás para Halloween y la Navidad. Y todo parece nuevo y cambia todo un poco, pero sigue igual. Todos los años parece que mi vida cambiará y sin embargo siempre acaba siendo lo mismo, lo que a mi me gusta y a la vez odio. Pero esta vez será la última vez que todo esto pase. Porque el año que viene sí que cambiará todo.
Esta vez no se van a quedar las cosas en simples "quiero y no puedo". Este año voy a esforzarme al máximo y voy a ir a por todas. Este curso que ya está aquí, pase lo que pase, será mi último año. La esperanza es lo último que se pierde, y si hago prácticas en un sitio en el que puedan ofrecerme un futuro prometedor (aunque solo sea un poquito) ya tengo algo adelantado. Todo se acerca muy deprisa: las clases, el fin de curso, las prácticas, la incerteza del qué hacer luego...Y yo tengo mucho mucho miedo. Tengo muchos planes de futuro y no sé si voy a poder cumplirlos todos, o cumplirlos al tiempo que quiero.
Me da miedo no acertar en mis decisiones, y me da miedo no dar la talla. Me dan miedo las clases y me da miedo cómo van a acabar. Me da miedo salir ahí fuera y no saber moverme, o no tener fuerzas o fuerza de voluntad. Me da miedo estar asustada y que por eso no salgan bien las cosas. Me da miedo que tu no encuentes tu camino y te pierdas, o que no lo encuentre yo.
Voy a intentar vivir al máximo este último año, para que al menos, cuando mire atrás, no me arrepienta de haberlo pasado asustada. Aunque lo haya estado.

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